viernes

Acomodé el banco. Me subí. Abrí las puertas altas del placard y bajé la caja violeta.
Cartas, muchísimas cartas de amigas de la primaria. Cartas que llegaban por correo, con estampilla y sello. Me perdí entre exámenes perfectos de inglés, cuentos, fotos sueltas y otras yerbas.
Pero yo buscaba otra cosa. Abrí una bolsa llena de papeles. La mayoría sin sentido, hasta que reconocí mi letra. Era un post, de esos que escribía cuando estaba aburrida en el colegio. Y la pollera de lana, la camisa suelta y la corbata con una estrella pintada con liqui paper. El alfajor áquila, el rincón del patio donde me sentaba sola, el libro escondido abajo del banco, los crucigramas camuflados en la carpeta y el "sí profe, estoy escuchando".
Leí esos tres posts y noté el papel en el que estaban escritos: un folleto de esos que se consiguen en Plaza de Mayo. Y cambiamos el uniforme escolar por las topper negras, M. golpeando un redoblante mientras se caga de risa, una muchacha con un pañuelo en la cara que me habla y un tanque de papel maché prendiéndose fuego.
Seguí revolviendo y en mis manos cayó una entrada "Sexto Sentido, rock and roll festival". Me reí. Una plaza en no sé donde, unos chilenos rapeando para nosotras, levantar entre dos al primo de alguien, enamorarme de todos y cada uno de los músicos y darle cerveza a escondidas a una hermanita. Las primeras vueltas en el 98, dormir con la cabeza golpeando el vidrio y bajar en la 14 con el sol bastante alto.
Me llamó la atención una hoja Rivadavia doblada en cuatro. Carta de Angel. Parece ser que me agradecía por confiarle la moneda y pedirle que haga la cola del kiosco por mi. "Dale, vos que sos grandote", y allá iba mi amigo/héroe abriéndose paso entre los estudiantes que se amontonaban durante el recreo contra le reja del kiosco.
Terminé sentada en el suelo, cagándome de risa sola y con los ojos que pican.
¿Quién dijo que 19 años es poco?
Y seguiré gurdando cuanta etiqueta de cerveza, entrada, boleto, posa-vasos, folleto, atado vacío de puchos y envoltorio de golosina caiga en mis manos.

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