domingo

Su cabeza apunta al cielorraso, entre ronquido y ronquido deja escapar un sueño:
- No te rías, el murmullo se escucha en la camioneta. ¡Tarada!
Lo miro y me pregunto como es que llegamos a esto. Su nombre es Angel, le gusta la coca cola y quedarse dormido en casas no tan ajenas. A veces me corta el teléfono y me deja colgada del tubo roja de furia. Le gusta cocinar, y, a pesar de sufrir de vértigo, asegura estar enamorado.
Tengo el lujo de estar en la memoria de su teléfono, en la lista de contactos de su icq y, según sus declaraciones, Silvina y yo somos sus mejores amigas. Se despierta, me hace reír: su actitud no me sorprende.

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