lunes

¿Nunca te conté? Posta, a mi me patinaba la erre. Si, fue una tortura...
Tenía nueve años y me sabía todos los sinónimos para: perro, raro, ferrocarril, rueda, roto, forro, rojo, etcetera. Cuando

empecé primer año de polimodal la cosa empeoró. Mi querido profesor Mario me hacía leer para cagarse de risa. Todo mi grupito

de amigos me tomó de punto y me hacía preguntas cuyas respuestas eran con erre. Recuerdo que un día salimos temprano y con mi

amigo Facu fuimos a la plaza, ahí él me dijo:
- Decí armonía.
- Armonía
- Ahora decí arrrrmonía.
- Arrrrmonía
- ¡Pelotuda! ¿Ves que te sale? ¿Cómo podés ser tan infradotada? Sos una idiota de mierda. A ver, decí rata.
- Grata.
- ¡Idiota!
- Arrrrmonía.
- Bien, decí rata.
- Grata.

Bueh, ese día llegué a casa y busqué en la biblioteca un libro de fonoaudiología, me puse a practicar hasta que me salió.
Al otro día fui corriendo a decirle a Facu:
- Que rápido rudan las ruedas del ferrocarril
Pero lo mejor de todo fue que lo mantuve en secreto, entonces cuando llegó la hora de cívica mi amigo Ariel le dijo a Mario:
- Mario, hacé leer a Marina, que este párrafo tiene muchas erres.
¡Ja! ¡La cara que pusieron todos cuando dije "rrrotundamente" en vez de "grrotundamente"!
Claro que no todo es perfecto ayer un amigo dijo:
- Marina no te enojes...
- ¡No estoy enojada!
- Si... me doy cuenta porque cada vez que te enojás te patina la erre.
- ¡Sos un foggro!

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