martes

Listo, me harté. Que pendeja de mierda por dios.
Una vez que en esta casa hacen algo lindo por mi vos tenés que venir y cagarlo. Forra.
Ma había comprado frutillas para Román y para mi... ¿qué te venís a hacer la víctima?
"Yo me comí las frutillas, porque pensé que eran para mi" Mamá te compra tus putos kiwis y tu asquerosa granola TODOS los días y yo no me pongo a llorar como una imbécil. Pendeja pelotuda, estuve pensando en esas frutillas todo el día, las dejé para mi momento de relax, cuando abrí la heladera y vi que no estaban... menos mal que no encontré la cuchilla porque sino...
¡No puede ser! Una vez que Ma se acuerda que existo tenés que recordarle que sos una pelotuda sensible del orto que siempre llama la atención. Encima ahora te vas al gimnasio porque te sentís culpable por haber comido frutillas... ¡anoréxica de mierda! Nunca, nunca, nunca vas a dejar que en esta casa me quieran un poco.
Ahhhhhh, listo, me siento mejor.
No, mentira. ¡Matate estúpida!
Yo no voy por la casa comiendo tus postrecitos Ser con cero calorías, cero grasa y cero gusto, tampoco me tomo esos tés de yuyos (un día sin querer te vas a tomar uno de cicuta y adiviná quien no te va a llorar: ¡yo!), loco, no es justo eran mis frutillas, yo se muy bien que vos sabias que eran para mi. Mamá lo dijo adelante tuyo, no es mi culpa que seas celosa. Y digo que no es mi culpa porque acá nadie se acuerda de mi, salvo dos veces al año y adivina que: ¡hoy es uno de esos días! Vos lo cagaste, como siempre.

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