jueves

Hace mucho que no tenía una pesadilla. Para compensar tuve tres seguidas: una a la noche, otra en la hora de derecho y la última (espero) en la siesta. Menos mal que no soy un personaje literario y por ende estas pesadillas no tienen significado alguno. De todas maneras me queda el bello recuerdo del olor de mi cadáver bajo las ruedas del tren.

No hay comentarios.: