domingo

Estuve pensando: cuando sea tía-abuela no voy a tener una casa grande llena de juguetes, ni de árboles para trepar, tampoco voy a tener un fondo grande para jugar a la escondida. Seré gorda, reiré fuerte y siempre tendré palitos de la selva abordo de mi cartera. En los fines de año me voy a emborrachar un poquito y seré objeto de críticas cuando el resto de la familia se entere que sigo tomando sol en la terraza, como si tuviera veinte años y sin vergüenza de usar bikini.

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