lunes

¿Hay algo que me quieras preguntar? Ah, porque hay algo que te quiero contar.

Todavía no sé si es valiente o cobarde esto que estoy haciendo: no contarle a nadie lo que me pasa, guardármelo bien adentro, tanto que hasta lastima un poco.
Para hacerme sentir miserale bastaron un gesto, una mirada y una palabra, que ni siquiera iban dirigidas a mi.
Cinco horas, una película, dos personas y volví a casa con ganas de llorar.
Me siento como una reina cuyo trono ha sido usurpado. Mierda. Me doy asco.

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