lunes

Amanecer de una noche agitada

Bajamos del bondi a las nueve de la mañana. Misteriosamente en mi pantalón había una sustancia que identifiqué como vómito ajeno. Román me dice:
- Somos una vergüenza hasta para Luciana ¡que es nuestra hermana del medio!
Llegando a casa nuestra hermana del medio, la buena, bajaba de un remis, y hacía lo posible para mantenerse en pie. Mi gata Carola no tuvo mejor idea que ir a saludarla y Luciana la agarró del pellejo y la revoleó. Ni juntando a los tres hermanos podemos hacer uno decente para regalarle a mamá.

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