viernes

Finalmente pasó... parece increíble, todos los días alucinaba con que era El Día. Salí del colegio y por alguna extraña razón no quise esperar a nadie para ir a tomar el bondi, así que me propuse recorrer las cuatro cuadras, que me separan de la parada, sola... cantando, por supuesto, como todas las veces que camino sola (o acompañada ¿por qué no?). Iba por la parte de "lo más terrible se aprende en seguida y lo hermoso nos cuesta la vida" cuando el muchacho que venía en dirección contraria me escuchó y continuó cantando la canción. Yo me paré en seco, sonreí quedaba muy estúpido ir a decirle... ¿ir a decirle qué? Estas cosas pasan una vez en la vida, disfruté la gracia del momento y continué mi camino.

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