miércoles

Hoy presencié un espectáculo maravilloso mientras hacía el camino hacia el kiosco a comprarle una velita de cumpleaños a mi mamá.
A medio camino hay un perro con cara de asesino que ladra a todos los que pasan y a veces las cosas se ponen un poco violentas. Estaba yo en la esquina (el perro problemático está a media cuadra) y venía un chico caminando para mi lado. El perro empezó a ladrarle, pero medio que amagaba a tirársele encima. El chico venía describiendo una curva bien de a poquito, como para disimular. Cuando estaba pasando la zona de peligro el chabon se da vuelta, se agacha y enfrenta al perro con un aire de "eh, vo´ ¿qué bardea´?" solamente que en vez de decirle eso le gruñó. El perro contestó de la misma forma. Yo seguí caminando y cagándome de risa. El chico me cruzó y al escuchar mis carcajadas me dijo: y bueno alguien tenía que ponerlo en su lugar.
Cuando me tocó a mi enfrentarme al perro hice la curvita disimulando un poco, como todos.

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