miércoles

Ayer con mi hermano estábamos cumpliendo deberes familiares (comprando regalo para mi hermana). Estábamos en la galería y había una vidriera totalmente vacía, excepto por una señora de unos cincuenta años colgando una par de pantalones, bastante menudita la doña. Una bandita de muchachos que caminaban en sentido contrario a nosotros miraban la vidriera y decían: Faaaa... yo quiero comprar eso. Ni Román ni yo entendíamos nada... ¿a qué se referían? Bueh, el mundo está lleno de locos y seguimos caminando. De repente escuchamos la misma voz de antes diciendo: Daaaaaahh... ¡es una vieja! Nosotros al unísono exclamamos: Ahhhhhhh... y echamos a reír.
Bien, sólo en Berazategui.
Creo que el agua que tomé tenía algo.

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