sábado

Una Pajuerana en Capital, con lluvia y al borde de una ataque de nervios
A las seis me encontraba con Mayra en correo central. Por supuesto llego cuarenta minutos antes. No importa -pensé. total tengo la nueva revista de Castelo para pasar el tiempo. Claro, llovía como la reputísima madre. Gente apelmasada bajo el techito. Los 159 que rugían y exhalaban gasoil. De repente veo la puntita de un banco que estaba bajo el techito... corrí, desesperada a sentarme. Abro la revista y, por unos minutos logré encontrar un poco de paz. Se hacen las seis y llega Mayra sorprendentemente puntual. Bueno, nos encontramos con Grichu a las seis y media en 9 de julio y Av. de mayo... caminando hasta allá bajo la lluvia. Yo creo que estuve al borde de un ataque.
Una cosa es ir sola, si voy sola nunca me voy a perder porque no tengo a nadie a quien perder. Pero Mayra iba con un cohete en el culo (con perdón de la expresión) y yo iba mirando para arriba fascinada con los edificios y con tanta gente rara. Esos semáforos que chillan, con hombrecitos blancos y rojos son de lindos...
Pero las cosas se pusieron feas... gente con paraguas que quería sacarme un ojo, un señor que me pega un bolsazo en la cara, hablando de cara... ¿me vieron cara de necesitar cambio y que paguen bien?
Una vez que todo el grupo estaba reunido caímos en la triste realidad de que el recital no se hacía un carajo, que Leon no iba a tocar.
Para mi alivio emprendimos la vuelta... por supuesto perdimos el tren.

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